La Colonia Roma México

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La Colonia Roma México

La Colonia Roma en Ciudad de México tuvo su origen en 1903 y fue considerada una de las obras más importante del porfiriato.

Durante su informe presidencial de ese año, el Presidente Porfirio Díaz mencionó que los contratos celebrados por el ayuntamiento para la formación de la colonia garantizaban la urbanización completa de la colonia, obras de saneamiento, alumbrado público, agua y pavimentación de primera clase.

Para el presidente Díaz, la Colonia Roma representaba la proyección de una urbe moderna, funcional y próspera, capaz de rivalizar con cualquier ciudad europea o norteamericana.

La Roma, con amplias avenidas arboladas, plazas con jardín y vialidades de trazo radial, buscaba ofrecer parte de la tradición urbanística francesa, así como las últimas innovaciones en los sistemas de pavimentación y drenaje logradas en los Estados Unidos. A diferencia de las colonias vecinas (Juárez y Cuauhtémoc), la Colonia Roma ofrecía un espacio urbano más amplio, abierto y relajado.

Muchas de las residencias edificadas fueron encargadas y financiadas por algunas de las familias más acaudaladas de México. Sin embargo, muchas otras fueron edificadas para familias de estratos sociales que dependían de créditos. Situación que llevó a la Colonia Roma a albergar desde sus inicios a una población más heterogénea que las colonias vecinas.

Algunas de las construcciones monumentales que datan de la misma época son el “Coso de la Condesa” (Hoy Palacio de Hierro Durango), sede de corridas de toros y espectáculos artísticos donde se presentaron Enrico Caruso y la Pavlova, y la iglesia de la Sagrada Familia cuya construcción inició en 1910.

 

La Colonia Roma Historia Post-Revolución de México

La consolidación de la Colonia tuvo lugar después de la Revolución, por lo que se le considera que representó un puente entre dos épocas históricas de México. Se menciona que la Colonia Roma fue la pequeña huérfana del Porfiriato que la Revolución adoptó como hija propia.

Después de la Revolución, el crecimiento de la Ciudad de México se paralizó, sin embargo, la actividad constructora en colonia la Roma nunca se detuvo. Después del porfiriato llegaron los carrancistas, los obregonistas y un sinnúmero de miembros de la familia revolucionaria a establecerse en la colonia. Por otro lado, con solo copiar a sus vecinos, la Roma ayudó a los revolucionarios a adquirir buenas maneras, costumbres civilizadas y gustos refinados.

Con el nuevo gobierno, en los años 20´s del siglo pasado, la Colonia Roma continúo con su expansión, pero adoptando un estilo diferente. Se edificaron construcciones arquitectónicas inspiradas en las raíces y tradiciones nacionales. Lo que refuerza la idea de que los valores e identidad de los mexicanos nacieron después de la revolución.

Sin ofrecer nuevas soluciones especiales, apareció la tendencia arquitectónica llamada Neo-Colonial. Bajo esta nueva tendencia se construyeron edificios de departamentos destinados a profesionales y sectores de clase media, el Estadio Nacional, la escuela Benito Juárez y el Club Deportivo Hacienda.

Así, la Roma adquirió muchos de sus rasgos y personalidad. Se tornó una colonia multifacética, albergó familias de procedencia y culturas muy diversas, recibió a personas de toda la ciudad, y vivir en ella era símbolo del más alto “status” social.

Con el tiempo aparecieron nuevas colonias, pero ninguna logró quitarle su sitio de ser “La Primera entre Todas”.

Referencias:

Estudios Históricos INAH

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